15 ago 2005

1. Pienso, luego existo: CMT

Prensa cultural:
¿Portazo al aire fresco?

Carmen Molina Tamacas


El 15 de julio, La Prensa Grafica comunicó su decisión de decretar una “pausa” a las columnas de su sección Cultura. La notificación fue dirigida al círculo de intelectuales que complementaba la cobertura periodística con críticas y aportes personales acerca del quehacer de las artes y de los sucesos del país.

Poco antes, el periódico había clausurado espacios de opinión a tres colaboradores, todos funcionarios de Concultura (Marta Rosales, Mario Noel Rodríguez y Héctor Ismael Sermeño).

En la siguiente tanda –ocho colaboradores- no se plantea un cierre definitivo. La nota firmada por el editor de la sección dice que se espera “en un futuro cercano retomar el espacio y contar con su pluma y la de otros profesionales para un lanzamiento renovado de estos comentarios”. La sorpresa y las especulaciones no se hicieron esperar. Claro, todavía estaba caliente el caldo por la pasión-muerte-resurrección de la Revista Cultura (qué coincidencia).

Para los ahora ex columnistas, la noticia de “la pausa” fue tan balde de agua fría como para quienes buscan más allá de los muñequitos y la nota roja. Se lo toman con calma y más de alguno con optimismo.

A la pintora Mayra Barraza le indigna la falta de espacios para la difusión cultural. Tras la fugaz publicación de la guía de arte y entretenimiento 5-Sentidos el año pasado, emprendió la batalla por crear un boletín electrónico. Ahora, al mismo tiempo, a mediados de Julio, ha surgido El ojo de Adrián. Si bien Miguel Huezo Mixco ha advertido que este medio la tiene bastante difícil contra la avalancha de publicaciones culturales que circulan por la web, hay que tomar en cuenta que son muy pocas las que retoman lo que sucede en el terruño. Antes de El Ojo… el único que se había ocupado de algo parecido es Mario Bencastro con su ArtNet.

“Quiero pensar positivamente –dijo Barraza- y, aunque no me han informado más, pienso que quizá la decisión es para rediseñar el espacio con la intención de ampliar o mejorar y luego relanzar. ¡Ojalá!”.

Asoman las lágrimas


Jacinta Escudos sí está triste. Desde Costa Rica explicó que aun no habiendo asomo de acuerdo entre los colegas, “la variedad de personas que allí expresaban su opinión era una de las riquezas de la sección de Cultura. O sea, había para todos los gustos, y además la variedad servía para contribuir un poco a las discusiones culturales de lo que pasa allá”. No lo dijo, pero el cierre de su espacio le recuerda el parto muerto de la revista Sagatara.

“Es muy preocupante el cierre de los espacios culturales. Y lo malo no es que se cierren (todo tiene su ciclo de principio y final), lo malo es que no se abren más. Si hacemos balance, somos posiblemente uno de los países más pobres en cuanto a medios culturales escritos en la región centroamericana”.

Al revisar la historia de las publicaciones culturales salvadoreñas desde finales de siglo XX, es evidente que la abundancia y la fugacidad son dos de sus características. Pocas revistas independientes (quién no recuerda Tendencias), suplementos (El Búho) y secciones en los periódicos (réquiem por Cosmos y Eco) han tenido larga vida (Dios guarde al Tres Mil).


Roger Lindo compartió ese pesar: “Es lamentable, un escritor sin espacios propios para publicar es algo así como un pueblo sin tierra”. No está satisfecho en cuanto a los motivos que tuvo el periódico. “Hay muchas interrogantes en el aire”, puntualizó. Aleyda Valdez colaboraba desde Barcelona; entiende que la sección podría ser reabierta. “Sin embargo, desde una perspectiva personal que entristece el suspenso. Las columnas son un espacio de libre opinión y sobre todo en el área cultural una ventana por donde entra aire fresco”.


Mauricio Orellana Suárez agradeció la experiencia de haber mantenido un espacio de opinión y reflexión con un ánimo de buena voluntad y de aprendizaje. “Confío en que tras esto exista una genuina determinación de expandir esos espacios y de ninguna manera dar un paso atrás”.


Geovani Galeas sube el ánimo: “Si es una reestructuración es posible que en lugar de perder salgamos ganando. Los cambios no necesariamente son negativos”. Repitió que, cuando fue consultado, tenía poca información al respecto y se le dificultaba opinar. Francisco Andrés Escobar y David Hernández se reservaron el derecho de opinar.


Dos guerras


Está clarísimo que cada medio de comunicación tiene la potestad de abrir y cerrar espacios (secciones, columnas) cuando mejor le conviene. Hay quienes abogan por el derecho de éstos a restringir los espacios de opinión para colaboradores afines a su ideología política y hasta religiosa… otros apedrean esta idea.


No sé si el debate deba encaminarse a exigir la pluralidad “de” los medios o “en” los medios. Lo cierto es que éstos son meras vitrinas. Expone sus ideas tanto quien quiere como quien puede. Lo ideal, como arrulla la canción, es que el quiero gane la guerra del puedo.